Todos los cartageneros nos hemos hecho alguna vez esta pregunta. Que nuestra Catedral siga en ruinas desde hace casi ochenta años es un disparate, pero que encima no se haga nada por evitar que los daños vayan a más es un atentado contra nuestra historia y nuestros derechos. Cuando hablamos de patrimonio nos referimos al conjunto de bienes que hemos heredado de nuestros ascendientes. Son la huella de lo que fuimos,  la prueba de nuestros logros y el testimonio de nuestra memoria. Es deber de todos cuidar lo que nos pertenece, protegerlo y conservarlo. Por eso mismo nos llevamos las manos a la cabeza cuando la vemos destruida y sin cuidados, y nos hierve la sangre cuando se nos prohibe si quiera poder visitarla. Estamos hablando de un edificio que es nuestro, y parece que quieren borrarlo del mapa.

La Catedral antes de 1936

Nuestra Catedral, la basílica original que levantó Alfonso X cuando reconquistó la ciudad en el siglo XIII, era un monumento que simbolizaba la fe de nuestra ciudad, y uno de los pocos testimonios medievales que seguían en pie en Cartagena. Hoy se muestra como una sombra de lo que fue. ¿Por qué no se hace nada?

A principios del siglo pasado se emprendió una inversión importante para lavar la cara de nuestra, por aquel entonces, demacrada Catedral. La reforma que materializó Víctor Beltrí en 1902 propició que la basílica rejuveneciera y volviera a ser totalmente funcional. Sin embargo, poco duraría la alegría de los cartageneros por que la Guerra Civil provocaría su destrucción. Con el asalto de los republicanos más exaltados el 25 de Julio de 1936, cuando muchos de sus bienes fueron saqueados o destrozados, y después con los bombardeos que sufriría durante la contienda y terminarían por destruir la mayor parte de su estructura, nuestra Catedral se encaminó a un proceso de marginación por parte de las autoridades, y a un camino de abandono que ha terminado por otorgarle el deningrante aspecto que tiene en la actualidad.

La Catedral antes de 1936

Como otras catedrales en España, fueran o no sede en esos momentos de un obispado (tema que en otra ocasión recuperaremos), estuvo recogida por el “Plan de Restauración de Catedrales” que organizó el gobierno nacional de Francisco Franco en los años cuarenta. Los daños que todos los grandes centros religiosos españoles hubieran sufrido durante la guerra serían reparados a fin de preservar el patrimonio catedralicio español. ¿Todos? No, porque la Catedral de Cartagena fue el único de estos monumentos que no recibió ayuda de ningún tipo para su reparación, y por tanto fue olvidada para su consecuente deterioro. De hecho, ni siquiera los interes de nuestro obispado pasaban por su restauración, ya que cuando los Padres Claretianos pretendieron asumir el coste de las reparaciones fueron amenzados con la expulsión de la diócesis.

Después de la Guerra

Imagino que alguno de ustedes no conocía estos hechos. Pero por muy sorprendentes que parezcan aún hay más. Después de que el gobierno nacional del generalísimo “olvidase” reparar los desperfectos que la guerra había ocasionado en el edificio, mientras se arreglaban el resto de iglesias de España, llegó la Transición y con ella nuevas esperanzas de que se decretara un plan que contemplara cubrir los desperfectos de la Catedral. Su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), y la convocatoria de un proyecto que organizase un Plan Nacional de Catedrales en 1987 ilusionó a los cartageneros. Parecía que esta vez serían atendidas sus demandas, y atrás quedarían las misas entre escombros en la única de sus capillas que se mantenía servible. Imagino que lo habrán adivinado. Como sucedió en los años cuarenta, cuando se aprobó el Plan Nacional de Catedrales en 1990 aparecía nuestra Catedral, pero como una simple mención en el papel. Salvo una pequeña inversión en el año 2011 para evitar que se cayera a pedazos no ha llegado a materializarse ninguna obra que mejorara el Estado de la Catedral, ni mucho menos su puesta en valor.

Después de la Guerra

Ante esta situación, me decidí a encontrar de una vez por todas una respuesta a la pregunta que nos hacíamos al principio: ¿Por qué no se arregla la Catedral? Así pués, en un análisis rápido del documento del Plan Nacional de Catedrales  de 1990 me encuentré con lo siguiente:

“Como criterio general, sólo se deberán realizar intervenciones en aquellas catedrales declaradas Bien de Interés Cultural que dispongan de Plan Director y dichas intervenciones deberán contemplar acciones contenidas y previstas en el Plan, contando a su vez, con la aprobación de los titulares de los bienes y de la Comunidad Autónoma correspondiente, como administración competente en materia de patrimonio.”

Es decir, nuestra Comunidad Autónoma es la encargada de establecer un Plan Director para intervenir y poder reparar la Catedral. Desde hace 27 años, se dice pronto, el gobierno autonómico no ha encontrado el momento de ponerse manos a la obra. No será por tiempo ni por ganas, porque de acuerdo con el mismo documento que les comentaba la Catedral de Murcia ha recibido desde 1997 inveriones en diversas ocasiones, convirtiéndose en una de las ciudades que más dinero ha recogido. Lo pueden comprobar.

Aunque parezca suficiente, todavía hay más. Y es que la Comunidad Autónoma también debe por obligatoriedad convocar una “Comisión técnica de seguimiento del Plan Nacional de Catedrales” formado por técnicos autonómicos y miembros del cabildo catedralicio que inspeccionen el estado de los monumentos y aseguren el cumplimiento del Plan. Osea, que en sus manos se encuentra evaluar que se este realizando correctamente su propio trabajo. Una comisión que en nuestra Región no existe, y que pueden comprobar como en el resto de Comunidades Autónomas se encuentra en perfecto funcionamiento. Por lo tanto, no se entiende que el gobierno autonómico no cumpla con lo establecido por el Plan Nacional, y juegue de esta forma con algo tan serio como el estado de un Bien de Interés Cultural (BIC). Es necesario, sino una recuperación completa, al menos una rehabilitación parcial que evite que la degradación siga afectando a los pocos restos que quedan.

Estado actual

Dicho esto, todo parece indicar que nuestra Catedral no se arregla porque el gobierno autonómico no esta haciendo correctamente las cosas en materia de patrimonio. Desde Memoria de Cartagena reivindicamos la restauración de la Catedral de Cartagena. Porque es una parte de nuestra memoria inborrable, y porque es OBLIGACIÓN de todos mantenerla en óptimas condiciones. Se trata de un pedazo de nuestra historia que puede desaparecer para siempre. El patrimonio es insustituible, irrecuperable. La Catedral tiene un valor histórico artístico que no puede tirarse a la basura, independientemente de nuestra ideología política o creencias religiosas. ¿Ustedes qué opinan?

Estado actual