Aproximación histórica a Tropas y Legiones de las Fiestas de “Cartagineses y Romanos”

Autores: Raúl Palacios Valero y Daniel Pérez García

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Este año las Fiestas de “Cartagineses y Romanos” han sido catalogadas de interés turístico internacional. Tras esto el alcance de los espectáculos, actos, recreaciones y celebraciones será mucho mayor, y los ojos que estarán puestos sobre Cartagena muchísimos más. Por esto, y porque no nos olvidamos de que se tratan de unas fiestas históricas, hemos realizado una aproximación histórica a las tropas y legiones que las protagonizan, buscando no solo contrastar el rigor de sus nombres y fundamentos, sino también realizar un breve análisis del funcionamiento y práctica de estos dos grandes ejércitos que caracterizamos. Hablaremos de la composición del ejército púnico y del arte de la guerra de Roma, con el objetivo de divulgar más aún el carácter histórico de las fiestas.

Batalla de Zama

Tropas Cartaginesas

Sobre Cartago, se ha escrito mucho en lo que se refiere a las Guerras Púnicas contra Roma, pero quizás faltan estudios más concretos sobre su política militar y su sociedad en sí misma. Digamos que se le ha doblegado a un papel secundario en las fuentes, cuando en realidad era el protagonista en el contexto internacional del siglo III a.C. Cartago era una república dirigida por un Consejo de Ancianos que gobernaba gentes de ascendencia fenicia y muy influenciados por la corriente helenística, que llegó a convertirse en la primera la potencia marítima del Mediterráneo hasta que Roma los venciera en la Primera Guerra Púnica, en Sicilia. En el contexto que nos interesa, Cartago ha logrado recuperarse de una guerra civil, La Guerra de Mercenarios, gracias a la determinación de su líder militar Amílcar Barca, cuya familia comenzaba a despertar recelos entre la aristocracia. Las políticas comerciales púnicas llevarán a los africanos hacia Iberia, donde se explotarán recursos y se establecerán una serie de relaciones con los pueblos autóctonos que se saldarán con alianzas, pero que también dejarán enfrentamientos, como el que provocó la muerte de Amílcar. Con Asdrúbal como representante de Cartago en las Península se ampliará el área de influencia cartaginesa, y se fundará una nueva ciudad, Qart Hadas, que se convertirá en la capital púnica. Con el asesinato de su anterior líder, los ejércitos cartagineses elegirán estratega a Aníbal Barca, quien comenzará la Segunda Guerra Púnica.

 

Guerreros Cartagineses – Shumate

En todo este tiempo, Cartago ha transformado su Armada en un ejército terrestre competente y perfectamente funcional. El Helenismo era la base ideológica en Cartago, lo que significa que los cuerpos de hoplitas eran la base de la infantería cartaginesa. La complementarían las fuerzas regulares ligeras y la caballería, que como es costumbre en el mundo antiguo siempre se posicionaría en los flancos de la formación; y por supuesto los famosos elefantes de los ejércitos púnicos, posicionados principalmente en primera línea de combate, convertidos en máquinas de guerra para sembrar el caos y romper las filas enemigas. Las tropas púnicas se reclutarían en el norte de África, principalmente en Libia. Los cartagineses no eran fanáticos de la guerra, sino que más bien ocupaban su tiempo en tareas comerciales, no olvidemos que eran fenicios, por lo que la contratación de mercenarios era fundamental para sus aspiraciones bélicas. En las fiestas de “Cartagineses y Romanos”, Cartago se representa a través de 25 tropas que han pretendido esbozar como serían la sociedad y el ejército cartaginés en el contexto de la Segunda Guerra Púnica.

Elefante de Guerra del ejército púnico

Por comenzar de alguna manera, hablaremos en primer lugar de la Armada púnica que, aunque diezmada, seguía siendo un rival a tener en cuenta por el control de las rutas marítimas mediterráneas. En el caso de las fiestas, son tres las tropas que se encargan de escenificar el poder naval cartaginés, representando además entre sus personajes principales algunos de los comandantes y almirantes que jugaron un papel especial en la época. Hablamos de las Tropas de Himilcón, uno de los comandantes al mando de Asdrúbal Barca en Iberia, y que sería derrotado por los romanos en la desembocadura del Ebro; las Tropas de Adherbal, representando al mítico almirante de la Primera Guerra Púnica que venció a los romanos en Drepano (249 a.C.); y los Navegantes de Bomílcar, general que Aníbal escogió para controlar su red de suministros tras la batalla de Cannas, y quizás uno de los personajes más relevantes de la guerra contra Roma. Una cuarta tropa también juega un papel especial en la representación de “los marineros cartagineses”, las Tropas de Tiro. En este caso la tratamos aparte por su propia denominación: la ciudad de Tiro, en la costa del levante Mediterráneo, fue la ciudad fenicia de mayor expansión y alcance. De hecho, fue la madre fundadora de Cartago. Pero en los momentos que estamos tratando, Tiro era una moneda de cambio que pronto pasaría a ser posesión de los persas seléucidas, por lo que poco podría aportar. Los personajes de esta tropa son la princesa Elisha y Cartalón, este último uno de los almirantes que colaboró con Adherbal en la Guerra de Sicilia. A nivel histórico, Polibio señala la utilización de “tirios” en los contingentes bélicos que se organizaron para la defensa de Libia e Iberia tras la marcha de Aníbal hacia Roma, pero tenemos que entender esta terminología como una forma más de denominar a los cartagineses. Por tanto, quizás se abusa demasiado de la conmemoración de personajes y entidades descontextualizadas.

Fuerzas navales púnicas – Shumate

Sobre el ejército terrestre, sabemos que se diferenciaba muy bien el ejército regular púnico de los contingentes de mercenarios y aliados extranjeros. Con respecto a las tropas de reclutamiento en África clasificamos en este grupo a los Lanceros Hoplitas, que representan a ese cuerpo genérico de infantería pesada; las Tropas de Asdrúbal, que representan los cuerpos militares que acompañarían a Asdrúbal Janto en su liderazgo en Iberia, siendo el fundador su personaje principal; las Tropas de Magón, que se asocian al cuerpo de guardia que defendió la ciudad al mando de Magón, personaje de la misma, de las legiones romanas de Escipión; Conquistadores de Iberia y Fundadores Bárcidas, con sus personajes Itubal y el mitológico hijo de Aníbal, Aspar; y las Tropas de Aníbal, cuyos protagonistas son la princesa Astartea y Asdrúbal Barca, que desempeñaría el papel de un cuerpo de hoplitas elegidos por su destreza en combate, y que formarían lo que las fuentes han denominado: La Legión Sagrada. Una especie de Batallón Sagrado de Tebas, encargado de acompañar al estratega, y que constituirían el cuerpo de élite de infantería. También los últimos estudios han demostrado la incorporación al ejército regular cartagineses de extranjeros y gentes autóctonas de las zonas de influencia, que pasaban a formar parte directa de la infantería. Aquí hemos decidido incluir tropas como Reino de Tartessos, cuyo fundamento histórico puede ser más que discutido, ya que Tartessos se entiende cada vez de forma más unánime como un área de influencia orientalizante, y no como un pueblo con una identidad propia; y Mastienos, que bien podrían tratarse de autóctonos de un poblamiento previo a Qart Hadasht.

Batallón Sagrado de Cartago – Shumate

Al respecto de los pueblos aliados y mercenarios de Cartago en la Segunda Guerra Púnica, lo cierto es que las fiestas representan de forma bastante completa la realidad del siglo III a.C. En las fiestas, destacan los Guerreros Ilergetes de Indíbil, pueblo celtíbero del noreste peninsular, que jugaron un papel muy significativo en los acontecimientos bélicos en la Península durante los siglos III-II a.C. Sus personajes, Indíbil, Mandonio y la princesa Nitin, son sus protagonistas. También aliados de Cartago fueron otros pueblos de la Meseta Norte, como los Guerreros de Uxama, o los Mercenarios de Lobetania. Estos últimos resultan conmemorar al pueblo Lobetanii, que formaba parte de la influencia de Turboletas, una etnia ibera que había tenido contacto con los estrategas púnicos en Iberia, y que desencadenó los enfrentamientos con la colonia griega de Sagunto, según nos narra Polibio. Y por supuesto, Numidia, aquí representada por la tropa Príncipes de Mastia-Caballería Númida, que supuso la ventaja necesaria en más de un combate, y cuya participación fue determinante en el devenir de los éxitos de Aníbal. Pero quizás lo más llamativo del ejército cartaginés de la fecha es la estabilidad interna que logró, al menos bajo el mando de Aníbal, con tantos grupos mercenarios. La diversidad es asombrosa: Honderos Baleares, con los que los púnicos llevaban contando desde antes de su enfrentamiento con Roma; Mercenarios Iberos cuyos contactos se remontan a las primeras colonizaciones; Caballería Lusitana, cuya participación en esta guerra resulta más discutida, pero cuyo contacto con los cartagineses es innegable; y Mercenarios Celtas, aquí asociados erróneamente a las zonas norte de la Península. Los autores clásicos entendían por celtas, aquellos pueblos al norte de los pirineos, por lo que estos celtas son aquellos que Aníbal alentó para sumarse a sus filas tras su paso por la Galia y el Norte de Italia.

Mercenarios iberos y celtíberos
Guerreros Ilergetes- Muerte de su rey Indíbil
Infantería pesada cartaginesa – Shumate

 

Magón Barca contrantando Honderos Baleares en Ebusus en el 206 a.C.

Las tropas también se han esforzado en representar las costumbres sociales y religiosas tan poco conocidas de la sociedad púnica. Así, en materia religiosa destacan los Caballeros e Isis de Cartago, asociados al culto de la diosa Isis de influencia oriental, y cuyo protagonista es el Gran Sacerdote del Consejo Cartaginés, que realiza sus ceremonias en honor al dios más importante de la ciudad de Cartago, Melkart; Guardia de Tanit, en honor a la diosa más importante del Panteón Púnico; o Tropa de Baal Hammon, que representa a otros de los dioses púnicos. La sociedad también tiene sitio en el campamento, a través de tropas como Mercaderes de Abdera, una ciudad fenicia entre Malaka y Qart Hadasht, que representa la principal fuente de riqueza de los cartagineses: el comercio; y finalmente V Colinas, y la Tropa Quart-Hadast que terminan por esbozar una representación de la sociedad que habitaría la ciudad púnica en este contexto.

Guerreros Celtas II a.C.
Infantería pesada libia
Guerreros Iberos- Angel García Pinto

Legiones romanas

Estamos en el siglo III a.C. la conquista de Iberia ha comenzado, estamos ante una época convulsa, las legiones romanas entran en Iberia para expulsar de ella a los cartagineses, que estaban enriqueciéndose con lo que sacaban de las minas de plata y plomo principalmente. Cartago decidió conquistar y colonizar estas tierras para buscar fuentes de riqueza con las que pagar la indemnización de guerra que les impuso Roma tras la Primera Guerra Púnica. En esta época el ejército romano estaba formado exclusivamente por dos legiones consulares, es decir dos legiones que acompañaban a los cónsules de ese año a las zonas que debían conquistar y dos legiones urbanas, que defendían la ciudad de Roma.

Ejército consular en la Republica – Ángel García Pinto

En el contexto en el que nos movemos y tras una medida desesperada, se nombró procónsul a Publio Cornelio Escipión, un joven de 24 años, algo inaudito en la Historia de la república romana, tanto es así que se negaron a nombrarlo cónsul por su juventud.

Es en esta época donde nos movemos en las fiestas declaradas de interés turístico internacional de Cartagineses y Romanos. En ellas intentamos aproximarnos lo más fielmente posible a esta época de la que hemos hablado brevemente, el siglo III a.C. La parte romana de las fiestas la conforman 25 legiones, unas históricamente más acertadas y otras lo más alejado de la Historia posible. Podemos dividir estas 25 legiones en legiones que representan la parte militar de Roma y las que representan la parte más social.

Hastati romano

Empezaremos por la parte militar, y una de las más representativas de las fiestas son las Fuerzas de Choque Extraordinarii, esta legión fundada en el año 1991 y que participó por primera vez en el año 1992, se asocian a los soldados que estaban fuera del orden normal de las legiones romanas, extraordinem, es decir eran pueblos aliados de Roma, se seleccionaba a los soldados más capaces y eran 1/3 de infantería y 2/3 de caballería, siempre formaban en la vanguardia si estaban en marcha o en retaguardia si esperaban un ataque. Se les encargaban las misiones más complicadas. Sus principales personajes son el comandante Cayo Mucio Escaevola y la diosa Bellona.

Le sigue en relevancia la Legión de Escipión, una de las legiones fundadoras de las fiestas, que participó en el año I de las mismas. De esta legión podríamos decir y debido a su nombre, que se asociaría a la guardia personal de Escipión, los líctores, los mejores legionarios seleccionados personalmente por el cónsul (procónsul en este caso) para su defensa personal. Eran legionarios muy bien adiestrados y que no se separaban de él en ningún momento. Sus principales personajes son el pretor Marco Junio Silano y la diosa Ceres.

Velites

La Legio III, legión de fundada en 2013, centrada en la recreación histórica de los legionarios de la época, en cuestiones de vestimenta la más fiel. Esta legión representaría a los soldados del siglo III a.C., la conforman los cuatro tipos de legionarios posibles:  vélites (infantería ligera), hastati (infantería pesada, los soldados más jóvenes), princeps (infantería pesada, en torno a los treinta años) triarii (infantería muy pesada y veterana). Su principal personaje es el legado Tiberio Fonteyo.

Astero (arriba), princeps (izquierda) y triario (derecha)

La Legio IV- Quinto Trebelio, fundada en 1991, su objetivo fue homenajear al centurión que se encargó de entrar por la zona del estero a la ciudad, donde la muralla era más baja y estaba peor defendida. A este centurión, Quinto Trebelio, le fue otorgada tras la toma de la ciudad una corona mural (esta corona se otorgaba al primer soldado que ponía un pie en la ciudad enemiga, en el caso de la toma de Qart-Hadasht se entregaron dos, algo inédito en la historia de Roma). Su personaje principal es el centurión Quinto Trebelio.

La Legio Vernácula, fundada en el año 1993, representa la legión que Publio Cornelio Escipión formó con ciudadanos nacidos en Iberia para la defensa de esta tierra, de ahí que se bautizase como “Vernácula” por el carácter nativo de sus legionarios, fue considerada una fuerza de élite. Sus principales personajes son Marco Sempronio Tuditano y la diosa Diana.

La Legio XV Harpastum, fundada en 2013, no estuvo en Iberia, pero participó en la batalla de Cannae. El fundamento de esta legión es el harpastum, un juego de pelota que era utilizado para el entrenamiento y el entretenimiento de los soldados, muy parecido al rugby actual (de donde nace esta legión).

Hoplita griego del siglo II a.C.

La Legión de Sagunto, fundada en 1991, esta legión representa a la ciudad griega, aliada de Roma, por la que se inició la Segunda Guerra Púnica, son soldados griegos cuyo armamento debería ser el hoplón y la lanza para ser más fieles aún a la realidad. Su principal personaje es Valerio Graco.

Legionario auxiliar

Los Rehenes de Cartago- Cuestor Cayo Flaminio, fundada en 1991, esta legión la forman los rehenes de pueblos íberos que Escipión liberó tras la toma de la ciudad de Qart-Hadasht. Sus personajes principales son el Cuestor Cayo Flaminio, la princesa Iria, el príncipe Alucio, Mérita (mujer de Mandonio) y las hijas de Indíbil.

La Infantería Auxiliar Hispana, fundada en 2013, representan a los mercenarios que se sumaron a las filas romanas tras la llegada de los Escipiones a Iberia, para así aumentar los efectivos de las legiones que trajeron con ellos, estarían formados por íberos y celtíberos que decidieron sumarse a la fuerza expedicionaria romana a cambio de un salario.

La Legio II Navalis- Sexto Digicio, fundada en 1994 para homenajear a un marinero, classici milites, el cuál fue el primero en poner un pie en la muralla por la parte del mar. Estos marineros iban comandados por Cayo Lelio, el almirante de la flota romana en el momento de la conquista de la ciudad. Su principal personaje es Sexto Digicio al cual se le otorgó la segunda corona mural por los mismos méritos que a Quinto Trebelio.

La Legión Cayo Lelio, fundada en 1990 es otra de las legiones fundadoras de las fiestas, surgió para homenajear a Cayo Lelio, almirante de la flota romana y amigo personal de Escipión, esta legión representa a los marineros, classici milites, del ejército romano. Sus principales personajes son Cayo Lelio, el dios Neptuno y la diosa Anfitrite.

Classici Milites – Marek Szyszko

El Pueblo de Massalia, fundado en 1992, representa a la ciudad griega de Massalia en la costa del sur de la Galia. Un pueblo comerciante y marinero que apoyó a Roma durante la Segunda Guerra Púnica aportó barcos para la conquista de Qart-Hadasht. Sus principales personajes son el Strategos Pytheas y la diosa Artemisa.

En el plano social tenemos varias legiones que representan distintos cargos y funciones de la sociedad romana de la época. Contamos con la legión de Adoradores de Venus y dioses del Olimpo (1992), Marte y Minerva (1992) que representarían al colegio sacerdotal de Roma. Los Magistrados de Roma (1991) y Triunviros de Carthagonova (1993) representan a la curia local de las ciudades y a los funcionarios romanos. Los Vigiles de Carthagonova representan al cuerpo de bomberos y policías de las ciudades romanas, los encargados de velar por la seguridad de los ciudadanos. Y para finalizar con la sociedad tenemos a Gens Numisius (1992) que representan a una de las familias más importantes de la sociedad romana de Cartago Nova, de cuya existencia sabemos por diversos restos arqueológicos encontrados en la ciudad en los que se nombran a los Numisius; y por último al Pueblo de Carthagonova que representan a la sociedad en general de la ciudad romana.

El Senado de Roma – Maccari

Para acabar con este artículo, tenemos que hacer una crítica enteramente histórica a ciertas legiones, que no tienen un sentido histórico claro o representan un anacronismo de gran envergadura en la época en la que están basadas las fiestas.

Amazonas de Capadocia, esta legión tiene su fundamento en el mítico pueblo de las amazonas descrito por Heródoto entre otros, al ser un pueblo mítico no tiene representación física en ningún lugar, pero al ser parte de la mitología griega y romana podríamos aceptar su existencia como legión para representar y dar cabida a uno de los mitos más conocidos de esta mitología.

Ara Pacis, una legión que no tiene mucho sentido histórico en el contexto en el que nos movemos, ya que el Ara Pacis es el altar que el emperador Augusto dedicó a la diosa Pax para conmemorar las victorias en la Galia y en Hispania y a la paz impuesta por el emperador a su llegada a Roma. Se construyó a finales del siglo I a.C. casi doscientos años después de las fechas que conmemoramos en las fiestas.

Universitas, según parece su creación se basa en el gran legado cultural que nos dejó Roma; pero, ¿cuál es su verdadera función en unas fiestas que recrean desde la fundación de la ciudad por los cartagineses hasta su conquista por los romanos? No está realmente claro.

Batalla de Zama, año 202 a.C. – Peter Dennis

Collegium Consulum- Edetanos, una legión cuyo nombre, a excepción de los edetanos, es totalmente inventado, es una legión fundadora de las fiestas y en su momento no debieron de tener ni idea ni visión de la Historia, ya que, con un mínimo de saber sobre Roma, hubiesen podido deducir que jamás existió un colegio de cónsules. Los cónsules eran el mayor cargo de la magistratura romana durante época republicana, pero eran elegidos por el Senado de Roma, por dos años, por lo que no era un cargo colegiado si no electo. ¿Por qué no se les permite a los edetanos, un pueblo cuya existencia es real, formar ellos con exclusividad una legión de tropas mercenarias auxiliares? Es el segundo y mayor despropósito que existe en la parte romana de las fiestas.

Nova Cartago Spartaria, el mayor anacronismo que hay en las fiestas, se adelantaron hasta nada más y nada menos que el siglo VI de nuestra era para coger el nombre de la ciudad bizantina, en unas fiestas medievales tendría todo el sentido del mundo la existencia de este grupo, pero no así en unas fiestas que recrean la Segunda Guerra Púnica.

La batalla de Ilipa, año 206 a.C. – Igor Dzis

A modo de conclusión, si queremos ser unas grandes fiestas históricas, todavía aún más si cabe, deberíamos revisar históricamente ciertas cosas para no entrar en estos anacronismos históricos o en cosas que se hicieron en un momento en el que la historia era algo secundario o casi inexistente. Disfrutemos de las fiestas y de todo lo que ellas conllevan e intentemos hacer entre todas unas fiestas cuyo rigor histórico sea cada día más relevante.

Imágenes: Ilustraciones históricas